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jueves, 14 de octubre de 2010

EL PEO CON ELIÉZER OTAIZA

Si mal no recuerdo, este fue el artículo que no me publicó Temas, ni tomó en cuenta Ernesto Villegas ni Vanessa Devis, entiendo que Villegas tiene sus razones, de Vanessa, no sé. Pues bien, me jodo.
Más tarde pongo por acá mismo, el porque retomo el caso de Eliézer Otaiza y la moto, aquella madrugada por los lados del territorio de rumba y escualidismo más grande de Venezuela.

¿ATENTADO CONTRA ELIÉZER OTAIZA?

El día jueves 23 de junio de 2005, siendo las seis (6) de la mañana, el ciudadano Eliézer Otaiza Castillo (presidente del Instituto Nacional de Tierras, INTI) se desplazaba en una moto por la avenida principal de Las Mercedes, sufriendo un aparatoso accidente donde perdió la vida la joven abogada María Gabriela Tablante, quien le acompañaba como parrillera. Para el momento de la tragedia, el ciudadano Otaiza Castillo, era seguido de cerca por dos de sus escoltas motorizados, subinspector John Pastrán León, comando motorizado de la DISIP y Rafael Rafezca, funcionario del INTI, quienes tuvieron la oportunidad de apreciar claramente bajo qué circunstancias se produjeron los acontecimientos.
Suministrado los primeros auxilios a Otaiza Castillo, por parte del subinspector de la DISIP, John Pastrán León, los cuales le garantizaron la vida (según confirmación posterior del grupo médico que le atendió), se desencadenaron una serie de sucesos que han colocado a John Pastrán, en una lamentable situación jurídica, laboral y personal. Esto sin entrar a detallar la situación familiar del referido funcionario.
Vale aclarar que el subinspector John Pastrán León entró al cuerpo policial (DISIP) en la administración de Eliézer Otaiza Castillo, y desde entonces se ha desempeñado, casi exclusivamente, en labores de custodia de él y su familia. Con la excepción del tiempo cuando realizó el curso de comando motorizado.
Dentro de los desafortunados sucesos, posteriores al accidente, está el hecho de haber sido conminado (el funcionario de la DISIP) por la abogada Mónica Adrián (entre otros funcionarios del gobierno), para que en su declaración no contara los hechos tal cual habían pasado, pues eso podría perjudicar a Eliézer Otaiza Castillo. Así lo hizo el funcionario policial, presumimos que esa declaración ayudó para que, hace pocas semanas, la Fiscalía General de la República, dictaminara que el ciudadano Eliézer Otaiza Castillo no tenía responsabilidad ninguna en el desafortunado derrape. Al mismo tiempo, dicha declaración funciona como un muro contra el cual se pega el joven DISIP, pues podría ser acusado de falso testimonio y pone en duda una posterior declaración al intentar defenderse.
Grosso modo, los hechos: Eliézer sí estaba bebido y para el momento del accidente se besaba con la infortunada joven abogada Tablante, en plena carrera. No hace falta ser un Cecotto para entender que una persona que ha bebido, de madrugada, conduciendo una moto e intentando la nada recomendable maniobra de besar (no de piquito, sino una lata) a la joven parrillera, el desenlace sea el ya sabido.
Hoy los vientos han cambiado. Eliézer Otaiza ya no es el presidente del INTI, ni de nada. Es el Director General del Sistema Nacional de Contrataciones del Estado (SNCE). Y desde ahí, ha decidido recuperar el capital político que dejó escapar entre unas piernas abiertas (recordemos la naturaleza del accidente). Para la consecución de tal proeza, es necesario buscar al pendejo más cercano, y nada mejor que enfilar sus baterías en contra del subinspector John Pastrán León, quien le acompañaba esa mañana (Rafael Rafezca, del INTI no le importa) y quien le asistió en el pavimento, acusándolo de atentar contra su vida. Es decir, no fue un accidente. Fue un atentado terrorista perpetrado por el subinspector de la DISIP, John Pastrán León, quien luego de materializar su fechoría, corrió a intentar reanimarlo e introduciéndole los dedos en la boca, para despejarle las vías respiratorias, le salvó la vida, pues inconsciente, se ahogaba con su sangre. Raro terrorismo éste.
No intento juzgar la decisión de la Fiscalía. Tampoco exorcizar el silencio guardado ante tal decisión, a sabiendas de la verdad. He aquí lo que me interesa: Eliézer Otaiza Castillo pretende endilgarle la responsabilidad de su irresponsabilidad, a un funcionario que sólo se limitó a cumplir con su deber, quizás, más allá de su verdadera capacidad.
Seguramente a ustedes, amables lectores, las cosas no les parecen claras, les pido que averigüen, pregunten, indaguen, busquen información, o pregúntenme. De cualquier manera, solamente quiero que alguien más se entere de lo que se trama desde algunas instancias de poder con la finalidad de, ahora sí, exorcizar los demonios que ponen en peligro la vida de éste funcionario policial. Sabemos que no es descabellado pensar en tal accionar.
Ojalá alguna curiosidad logre despertarse dentro de quienes lean esta comunicación para que juntos veamos una parte muy desagradable de lo que nos rodea y, más juntos aún, mostrarlo públicamente como única manera de conjurar esas aberraciones que nos amenazan.
Como un último comentario, debo informarles que el ciudadano funcionario, acusado por Eliézer Otaiza Castillo de atentar contra su vida, es mi primo, de quien tengo la más absoluta certeza sobre su honestidad, aparte de una declaración con su firma y huellas, donde pormenoriza todo lo que pasó durante la noche del miércoles 22 y madrugada del jueves 23 de junio de 2005, hasta el accidente y después, como una precaución ante lo que pudiera sucederle.
No espero solidaridad automática con mi primo ni conmigo, sólo espero que el pasado no regrese con su carga de mentira y manipulación, eso sí lo espero. Atentamente,

Juan Carlos León.

1 comentario:

Anónimo dijo...

q ocurrio la noche del 22??